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Ataque a puestos comandos en Monte Kent (3º Parte)

30/11/08

Este es la tercera y ultima parte del ataque, y el relato es del entonces Alferez Dellepiane cunado regresaba, con inconvenientes, al continente luego de relizar con exito el ataque, asi que instalemonos en su avion:

"Reduje la velocidad, me parecia que estaba parado en el aire, que no avanzaba nada. Antes me sentia protegido por la velocidad. Segui hasta 1400 libras y comence a tomar altura pues pense ya estaria al oeste de las islas, comunicandoselo a mi jefe de escuadrilla. Le pedi al radar de Puerto Argentino que me mantuviese al tanto de las PAC enemigas. ¡Me las refirio muy tacticamente por lo que le pedi por favor con relacion a puntos notables de la isla y con distancia, porque no estoy en condiciones de pensar! Las PAC estaban lejos, me fui decididamente hacia arriba, sobre las nubes brillaba un sol esplendoroso. Busque probables enemigos por todo el cielo y pronto descubri que estaba al norte de la entrada al Estrecho San Carlos. Cuando tenia unos 6000 mts de altura le volvi a preguntar al radar si tenia PAC y me contesto que no, por lo que me olvide de los Harriers y comence a preocuparme por el combustible. Los pilotos que estaban en vuelo escuchaban mi situacion y algunos preguntaban demostrando intenciones de hacerme una sugerencia. El jefe de la escudrilla dijo: Dejenlo al Piano, que decida solo si se eyecta en la isla o intenta llegar a la chancha. Continue mi ascenso, estaba muy preocupado pues mi indicador de combustible caia rapidamente y yo todavia, estaba en la isla. Al ver la tierra yo pensaba, ¿me eyecto o me juego el cruce? recorde que con el Capitan muchas veces habiamos comentado que, dentro de lo posible, habia que volver y decidi seguir adelante cuando mi liquidometro indicaba 900 libras. Para tener una idea aproximada de lo poco que era, un A-4B consume 500 libras desde que se pone en marcha hasta que despega en un vuelo normal. Mientras iba ascendiendo comence a llamr a la chancha, que tenia ese dia el indicativo Piedra y le pedi que me vinieran a buscar, pues me estaba quedando sin combustible. Para mi tranquilidad me contestaron: No te hagas problemas pibe que ya mismo ponemos rumbo hacia las islas y vamos a buscarte. ¿Que distancia nos separa? yo preguntaba a cada momento. Ellos mentian piadosamente y yo calculaba mis posibilidades de llegar. En los momentos de silencio pensaba ¡Sonaste, esta no la contas! ¡Te vas a morir de frio en medio de la inmesidad del mar! Rezaba con fervor inmenso. Los otros pilotos seguian con su:

-¡Vamos Piano, fe que ya estas!

-¡Tengo solo 300 libras!

-¡Tenes de sobra quedate tranquilo!

-¡Solo alcanzan para diez minutos de vuelo!

-¡Te sobra eso, ya estamos llegando!

En ese momento el Capitan Varela me dijo:

-No se haga problemas Piano que me parece que vamos a ser dos, pues tengo sobretemperatura en la turbina y estan bajando las revoluciones.

Le conteste con una broma. ¡Me quedaban 200 libras! Comence a esperar que el motor se parase en cualquier momento mientras pedia ¡Coco no me abandondes! Del Hercules me preguntaron:

-¿Piano, hasta donde llega si se planta?

-¡Solo al medio del mar!

-¿Cuanto combustible le queda?

-¡200 libras!

-!Ah, le sobra para llegar con eso!

-¡Dije 200, no 2000!

Me quedaban 100 libras, ya no llegaba a ningun lado. Mi indicador de combustible marcaba casi cero:

-¡Me parece que te tenemos, pone viraje por derecha, nos tenes que ver!

Los vi alli abajo y a la derecha. Mi indicador estaba en cero. Pense que no llegaba. Reduje todo motor y me lance en picada mientras les pedia que, haciendo viraje, se acomodaran para mi comodidad. Adelante la canasta. Les dije:

-¡Me juego, doy potencia a pleno para alcanzarlos!

-¡Bien pibe, esos son hombres!

Me acercaba a mucha velocidad por lo que les pedi que picaran. Inmediatamente escuche en mis auriculares:

-¡Picando para un looping!

Llegaba, estaba alli, era mia, saque freno de vuelo y en un segundo despues, mi lanza se incrustaba en la canasta. En esos momentos escuche por la radio nuestro viejo grito de guerra, y, ¡No hay quien pueda! Por las ventanillas del C-130 veia a los mecanicos que gritaban y se abrazaban. Mi liquidometro comenzo a subir, Habia nacido de nuevo".


Relato extraido dl libro "La batalla aerea por nuestras Islas Malvinas" del Com. (R) Pio Matassi.

Pintura del Sr. Carlos Garcia

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